Practicas de propagación
Esta metodología consiste en multiplicar a las especies según las vías de reproducción natural de las mismas (sexual o asexual) y en desarrollar una serie de actividades técnicas que, en con junto, nos permitan llevar a cabo exitosamente dicha reproducción de las diversas especies vegetales, aplicadas principalmente a plantas nativas (Hartmann & Kester, 1997)
a) Propagación por vía asexual
A la forma de reproducción a través de estacas, acodos, callos o injertos, se le denomina asexual. Los tipos de estacas se diferencian por su edad, grosor y grado de lignificación; el tipo de brote proviene de meristemos jóvenes, delgados y sin lignificar y con el manejo de enraizadores se estimula el desarrollo de las diversas especies, que posteriormente se colocan en bolsas o camas de tierra.
b) Propagación de plantas por semilla
(sexual)
La forma de reproducción por medio de semillas se le conoce como sexual. Este método es de
vital importancia, ya que nos permitirá disponer
del material genético de las especies nativas de
manera natural, manteniendo de esta forma la
diversidad genética. Mediante éste se aprovecha el potencial genético intrínseco de las especies, que en el caso de las plantas nativas de la
península, les permite afrontar las dificultades
que el medio les plantea (por ejemplo, huracanes
y ataque de plagas y enfermedades) y así, continuar con su proceso evolutivo de manera natural,
manteniendo una gran heterogeneidad genética
de las especies.
COLECTA, SECADO Y LIMPIEZA DEL GERMOPLASMA
Consiste en seleccionar los individuos a partir de
los cuales se extraerán los frutos, teniendo como
criterios: individuos sanos y vigorosos. La colecta
de los frutos se realiza cuando se encuentran en la
madurez, evitando las etapas embrionarias inmaduras que afectan la germinación. La madurez se
reconoce por su coloración y facilidad de desprendimiento. Los frutos secos se colocarán en bolsas
de papel o manta, mientras que los carnosos en
recipientes de polietileno, permitiendo en este
último caso, el intercambio de gases.
b) Extracción de semillas
Una vez realizada la colecta de frutos, de forma
manual, las semillas se separan de la cáscara y/o
pulpa del fruto, así como de otras impurezas; se
lavan, se limpian y se ponen a secar en lona o
periódico. Las semillas ya limpias se someten nuevamente a secado al aire, eliminando el exceso de
humedad, para posteriormente almacenarse o
sembrarse.
Consiste en utilizar la energía solar y el
viento para secar las semillas. Se siguen
estos pasos:
• Colocar las semillas en el piso de una terraza
firme o en una carpa grande, a tempranas
horas antes que el suelo esté muy caliente
y pueda causarles daño.
• Esparcirlas en la superficie en una camada
ondulada (para aumentar la superficie de
exposición) de máximo 10 cm de espesor.
• Revolverlas más o menos cada 30 min para
evitar gradientes de humedad altos y temperaturas altas y facilitar el secamiento de
las semillas.
• Determinar periódicamente la humedad
para saber en qué momento suspender el
secamiento.
Uno de los problemas del secamiento natural
es la dependencia de las condiciones ambientales;
por lo tanto, es aconsejable secar tan pronto se
recibe el lote de semillas. (Aguirre y Peske, 1988).
d) Métodos de limpieza de semillas
Tamizado o cribado
En la mayoría de los casos se utilizan diversas cribas con distintos tamaños de paso o malla; de
manera que la limpieza es un proceso en el que se
van separando gradualmente partículas cada vez
más pequeñas.
Aventamiento
Se basa en el principio de que cualquier objeto
puede flotar en una corriente de aire de velocidad suficiente. Existen tres posibilidades de separación en una corriente de aire: caída, flotación y
elevación (Fao, 1991).
Este método es utilizado ampliamente. Lanzando la semilla hacia arriba y soplando por la
boca, de esta manera las pequeñas partículas se
caerán y quedarán sólo las semillas; es necesario
repetir el procedimiento varias veces.
e) Almacenamiento La viabilidad de una semilla se ve afectada por las
condiciones de almacenamiento, por lo que unos
de los factores más importantes para su preservación es la de almacenarlos bajo ciertas condiciones de humedad y temperatura, teniendo en
consideración la capacidad de las semillas para
sobrevivir bajo éstas, lo cual va a depender de
la especie que se trate. Actualmente se pueden
hacer pruebas simples para poder establecer los
porcentajes de viabilidad de las semillas, como la
de poner a germinar lotes de semillas en algodón
a) Escarificación
Escarificación química: Consiste en remojar las
semillas por períodos breves (15 minutos a 2
horas) en compuestos químicos. Las semillas
secas se colocan en recipientes no metálicos y se
cubren con ácido sulfúrico concentrado, en proporción de una parte de semilla por dos de ácido.
Durante el período de tratamiento, las semillas
deben agitarse regularmente con el fin de obtener resultados uniformes. El
tiempo de tratamiento
varía según la especie.
Al final del período de
tratamiento se escurre
el ácido y las semillas
se lavan con abundante
agua para quitarles el
restante.
La sustancia química
que más se utiliza para
romper la latencia de las semillas es el ácido sulfúrico, sumergiendo las por un tiempo determinado.
Sin embargo, se debe tener el cuidado con la concentración y tiempo de exposición de las semillas al ácido, ya que éste puede penetrar hasta el
embrión y provocar su muerte. En algunas especies es más eficaz el tratamiento con agua caliente
(Padilla, 1995)
ACTIVIDAD 3 : RESUELVA EL CUESTIONARIO
Tratamientos para estimular la germinación
Existe una serie de estrategias mecánicas, químicas o físicas que van a contribuir a eliminar o
disminuir las limitaciones que una semilla posee
para acelerar su proceso de germinación en condiciones ajenas a su hábitat natural. Entre estos
se encuentran los reguladores de crecimiento,
escarificaciones y estratificaciones.
Los métodos de escarificación engloban varios
tratamientos, que pueden ser mecánicos, físicos, químicos y biológicos, como el calor seco, la
ruptura de la testa, el remojo en agua y soluciones químicas que propician la germinación de las
semillas. Cualquier forma que destruye o reduce
la impermeabilidad de la cubierta de las semillas
se denomina escarificación. En ocasiones solo
basta con destruir un solo punto de la cubierta
para que se produzca la imbibición e intercambio
de gases y así se inicie la germinación (Padilla,
1995, Charuc J., 2016).
Escarificación mecánica:
Pérez (2008), menciona
que la escarificación mecánica consiste en causar
daño en la testa de la semilla, sin dañar el embrión, mediante el contacto con
superficies abrasivas, evitando la impermeabilidad
al
agua, temperatura y
oxígeno; o bien consiste
en eliminar la testa de
las semillas de forma manual, pudiendo ser con
arena o lijas.
Escarificación física:
Las semillas son remojadas
en agua corriente con la finalidad de remover los
inhibidores químicos presentes en la cubierta.
Este tratamiento también es empleado con el
objetivo de ablandar la testa e incluye diferentes
métodos:
Por calor: altas temperaturas-agua caliente.
Este tipo de escarificación, consiste en
sumergir las semillas
en agua caliente a una
temperatura promedio
de 80ºC durante tres 4 minutos, el volumen de
agua a utilizar es cuatro o cinco veces mayor al
volumen total de las semillas. (Pérez, 2008).
Remojo en agua. La escarificación con agua a
temperatura ambiente
consiste
en
dejar
sumergidas las semillas
por un determinado
tiempo; pudiendo ser
horas o días, dependiendo de la dureza de
la testa.
Escarificación biológica: Consiste en la remoción de inhibidores, ablandamiento y/o adelgazamiento de las cubiertas por acción de aves o
mamíferos.
b) Estratificación
Otro método para eliminar la latencia en semillas
es la estratificación, que consiste en la combinación de humedad y temperatura para estimular
la germinación. Este método consiste en colocar
las semillas embebidas con agua, en sustratos o
estratos húmedos, pudiendo ser, arena, argollita,
vermiculita, etcétera (Varela, S.; y Arana, V. 2011).
El tiempo de estratificación variará según la especie. Existen dos tipos: I) frío-húmedo, utilizada en
frutales con hueso; y II) calor-humedad, empleada
en varias especies de palmeras
c) Tratamiento con productos químicos
Existen compuestos que estimulan la germinación. Entre los más usados están: nitrato de
potasio, tiourea (compuesto orgánico de azufre),
etileno, ácido giberélico (GA3), citocininas, giberalinas, entre otros. Todas estas sustancias se
emplean en diferentes concentraciones y tiempos
de exposición, dependiendo de la especie a tratar.
ACTIVIDAD 1: PASAR AL CUADERNO CON IMAGENES
ACTIVIDAD 2: ESTUDIE PARA UNA LECCION ESCRITA.












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